Los Estados Miembros de la UNESCO designaron el primer jueves de noviembre de cada año como Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, reconociendo de este modo que la violencia en el entorno escolar bajo todas sus formas atenta contra los derechos de los niños y los adolescentes, la salud y el bienestar.

El acoso escolar consiste en un tipo de hostigamiento reiterativo de una o más personas hacia sus semejantes, en el cual la persona sufre de amenazas, intimidación, manipulación e inclusive agresiones físicas.

Por su parte, el ciberacoso es una de las violencias digitales mayormente conocida en el mundo, que puede darse de diferentes formas e involucra diversos roles, tales como el acoso, la exclusión y la manipulación, tanto en plataformas digitales como en redes sociales, y cuyo objetivo principal consiste en denigrar y humillar a la víctima. Puede realizarse a través de mails, mensajería instantánea, redes sociales, mensajes de texto, imágenes digitales enviadas por celular, salas de chat, y demás páginas disponibles.

El ciberacoso presenta ciertas características similares al bullying tradicional (conducta agresiva, desequilibrio de fuerzas entre hostigador u hostigadora y hostigado u hostigada, y reiteración), pero también algunas diferencias, particularmente respecto al anonimato que brindan las nuevas tecnologías y la accesibilidad permanente.

De acuerdo con estudios realizados por UNICEF, un alto porcentaje de los niños, niñas y adolescentes de todo el mundo sufre de acoso escolar en alguna oportunidad, por lo que se estima que uno de cada tres es víctima de este tipo de comportamiento.